He descubierto que vivimos sin identidad, arrastrados por la
mentira, sin libertad, empecinados en creernos los derechos (¿Qué derechos?) que
nos regalan desde la letrina de nuestra sociedad.
Nos negamos a comprender que la ley y el supuesto orden solo
sirve para desviar la atención de lo que nunca debe aflorar, la verdad de la
situación. Estamos atrapados en un puzzle sin sentido, donde solo somos una
pieza más. Donde ni nos dejan jugar.
Por eso me siento indefenso ante el sistema, atrapado en la
rueda del no pensar, demacrado por el día a día. Apestado, idiotizado.
Pero lo que más me duele es que la pesadilla sólo acaba de
empezar.
Necesitas encontrar una salida. Yo que tú me iría al bar...
ResponderEliminarAbrazos, siempre