Volví a nacer cuando perdí el dolor de tus silencios,
cuando descubrí en el placer de tus miradas lo que
siempre enmarcaban mis sueños…

"En lo Hondo"
Gustavo GP

sábado, 29 de septiembre de 2012

Atrévete a Soñar





Recompuesto tras el desvarío
Un mar de flores blancas excita sus sentidos.
Desarraigado del odio
Dechado de palabras elocuentes.
La frescura de un testigo veraz
Le advierte la magnitud del riesgo.
De la miseria que fielmente va unida
A la grandeza, a la obediencia debida.
Cuando la virtud se hace sacrificio
Como bálsamo de pesadumbre,
Te das cuenta que la libertad verdadera
Solo existe en el mundo de los sueños.
Un sol rojizo se desploma
Solitario en la desnudez del cielo
Dejando entrever  que el mundo es un lugar hostil;
Que en cada rincón se agita una amenaza
En actitud falsa y tortuosa.
Se sumerge en el vértigo del temor
Para que evocar el augurio
De que lo que no parece real
Aun siéndolo, nos ayude a soñar.
Por un mundo en libertad.

lunes, 24 de septiembre de 2012

Tierras Extrañas


Soy un leve caminante en tierras extrañas
De un cuento contado, prisma encantado
 Solsticio truncado
Primavera, otoño, ¿verano?
Tiempos grises, días pasados.

Cuan lejano anda el día
Que de ti enamorado quedé
Hojas que amarillas van cayendo
Marchitan con el viento
Mis adustos sentimientos.
¡Cuando podré volver!

Realidad paralela
Perpendicular al tiempo
Tiempo que extraño tengo
En realidad tierras extrañas
Son las carreteras del alma.


Se que la vida deslumbra
Quizá acongoja
No tengo remedio
Que rica locura
Con la mirada pura
Ojos sin tedio
Preciosa locura.

viernes, 21 de septiembre de 2012

¿ Lo Entiendes?



Mis palabras nacen
para acariciarte en la lejanía.
Los recovecos y diagonales
no me despistan,
mi corazón lo abarca todo.

La calma llegará
en el (certero) momento
que entiendas la frase.
Debo dejar la puerta abierta
para que entres la paz.

martes, 18 de septiembre de 2012

Columna al Tercio (Prólogo)


Mirando a través de los ojos del recuerdo, que brotan de mi cabeza como el agua de un manantial, comprendo lo que la vida hizo de mí, mas no pretendo que los demás la compartan, ni falta que me hace ya.
Ahora, mientras intento plasmar  sobre el papel estas líneas, sentado en mi estudio, observo a través de la ventana abierta, poso la mirada sobre la frondosa higuera que recubre la fachada  de esta sórdida ciudadela y pienso que la libertad verdadera solo existe en el mundo de los sueños.
Harto de ver crueldades gratuitas en un mundo de vulgares ambiciones, decidí acogerme en mi  retiro y relatar los hechos acaecidos en nuestro tiempo tan verazmente, como  permita el trajín de mi memoria.


Mi nombre es García Delacroix, descendiente de Flandes y Sargento Mayor de los Tercios españoles en tierras paganas."

El conflicto permanente en Flandes, siguió en el reinado de nuestro Tercer Felipe, este con una tozudez digna de su padre, no daba su brazo a torcer, pero la falta de dinero para sostener dicha contienda y la imposibilidad de obtener una clara victoria que pusiera fin a las hostilidades, dieron paso a una tregua que los holandeses celebraron, ya que aparte de reconocerles su soberanía, la guerra también les perjudicaba en su comercio marítimo con las Indias Orientales, dicha tregua fue de doce años de duración y a España le quedó el sabor agrio de cincuenta años de conflicto por aquellas tierras. Así cuando no se llegaba aún al año de reinado de nuestro Felipe el Cuarto, el Conde Duque de Olivares no pudo o no supo sustraerse a las corrientes de opinión en la Corte y aconsejó al rey, engatusándole con los argumentos ya conocidos de su no conversión católica y la negativa holandesa a reintegrarse a nuestra soberanía, a reanudar el conflicto bélico. Esto supondría el principio de la ruina definitiva de un Imperio como el Español.”

viernes, 14 de septiembre de 2012

Como un Ladrón



Uno se imagina que los mata el tiempo o la ausencia,
que no existe ni aquella minúscula distancia
donde el viaje nos va haciendo a todos individuos,
forjándonos como elementos tan diferentes
y a la vez partículas tan semejantes.

Le tienen tan a su merced como hojas vivas
voces que la corriente arrastra aquí o allí,
una pulsación que te sonríe triste
naciente, desnuda e indefensa
y nos hace que lloremos cuando nadie nos ve.

Se abre, en un instante de relámpago.
Florece, en un tímido soplo de viento
y roza el momento en que piensa haberlo encontrado,
aquel lugar o camino para perderse
al igual que un tren le ofrece un viaje de ida sin vuelta.

Acaricia la idea y de repente sorprendido comprende
abandonándose casi por inadvertencia, que lucen
algunos pedazos, alfombras para sus pasos anónimos,
realidades autómatas que nos consienten
unos tiempos de espinas en un rincón.

Y de repente boquiabierto confiesa,
claro que están aquellas pequeñas cosas
que nos dejan un instante de rosas en un plumón,
una palpitación en un papel, o en un cajón,
como un ladrón te aguarda detrás de la puerta.

jueves, 13 de septiembre de 2012

Miedo

Miedo es coger aire y bucear en la propia locura.
Miedo es la única venda que nos impide abrir
la caja de pandora. El miedo a vomitar esa locura
y penetrar en la convicción de que interiormente
somos un caos.
Miedo al desorden de nuestro propio orden. De no
guardar las formas.De relegar a un segundo plano
nuestra posición social y pasar a ser un apestado.
Yonkis,borrachos, esquizofrénicos, homosexuales,
prostitutas, negros, gitanos, terminales de sida,
están infectados del virus de la locura.
Ese virus que transmite la gente NORMAL.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

A las Puertas del Cielo.



 

Huele a inmundicia, sudor, aguas putrefactas y excrementos humanos. El aire está viciado y… ¡No, no me puedo mover! Siento un profundo dolor de cabeza, los huesos entumecidos, no sé si alguno roto y la boca terriblemente seca. Es este maldito dolor de cabeza el que tanto me aflige y no me deja vivir; que termine ya tanto dolor. Inútil resistir ni un solo día más así. ¿Cuántos llevo, dos, tres? Siglos me parecen. Sigo sintiendo ese  sonido encima de mí, clock, clock… y a cada golpe, los sesos intentan escaparse de mi martirizada cabeza. A cada gota de agua se intensifica más la desesperación, sucumbo ante la intermitente y parsimoniosa menudencia, clock, clock, clock.
Por fin esta noche ha dejado de caer  la gota en mi cabeza y ya no siento dolor, no siento nada, estoy libre de ataduras de nuevo, feliz. En la silla aun maniatado, mi cuerpo sigue sentado con los ojos desorbitados, pero ya sin dolor.
  
Había oído de ciertas crueldades recibidas por los presos de la Santa Inquisición, pero nunca podría llegar a imaginarme que me tocaría la peor. ¿Mi delito? Tener Hambre.