Volví a nacer cuando perdí el dolor de tus silencios,
cuando descubrí en el placer de tus miradas lo que
siempre enmarcaban mis sueños…

"En lo Hondo"
Gustavo GP

jueves, 29 de marzo de 2012

Vientos del Este



No al Cierre de Unilever
Cada mañana el viento me trae el tronío del desfiladero de su motor. Es la excavadora que sube y baja,  destripando terrones del pedregal ahora solitario que un día mina de oro fue,  para convertir en potable el solar ahora ya mermado, que desde antiguo, moraban con su afanoso bregar, cientos de personas, las cuales alimentaban a sus familias con el susodicho sudor de su anhelante laborar. Cierto es que el viento del este llega a las mejillas a los que antes poblaban dicha parcela, con cierto aroma a infamia, el mismo que hoy nos trae el rugir de la  estridente excavadora que nos  recuerda lo que un día fue. El desatino de hoy, nos dirá lo que mañana ya no será.

Todos somos Unilever.

lunes, 26 de marzo de 2012

Hipócrita

Relato para el concurso de relatos en cadena de la cadena SER.





Con nuestro mecánico de confianza, fui a estrenar el nuevo deportivo último modelo que acababa de comprar. Impresionante el rugido de los más de trescientos caballos de potencia y el sigiloso desplazamiento a doscientos cincuenta kilómetros por hora. Di recta la tercera curva y nos empotramos en un árbol, al que suicidamos ese día. Mi novia nada sabía del hecho de la compra, claro. Y ahora, ciento veinte mil euros de metal siniestrado y el seguro a terceros.

domingo, 25 de marzo de 2012

Las Aventuras de Elliot (2)- Dorian, el Guardián del Bosque de Wran-



Elliot estaba como loco por volver  del colegio esa tarde, no hacía nada más que darle vueltas a la frase que Dorian le dijo, ¿Cómo podía el conocerle?
Al llegar a casa, Elliot, fue directamente a la casita del árbol, a rebuscar entre los cuentos que ya había leído y releído tantas veces. ¡Allí estaba! Estaba confuso, ¿cómo podía ser que Dorian, el Elfo que le había regalado el colgante, fuera en realidad el protagonista de uno de sus cuentos? Posiblemente fuera en realidad un sueño, tampoco era del todo cierto, el colgante seguía anclado en su cuello…
Cogió el cuento que tenía por título “Dorian, El Guardián del Bosque de Wran” y comenzó a leerlo para poderlo comprender:
“Dorian era un elfo joven para su pueblo, pero demasiado viejo para los humanos, era su primera misión de adulto y no podía fallar a su pueblo. Le habían conferido la tarea de salvaguardar la entrada suroeste del bosque de Wran, allí donde habitaban unos cazadores furtivos a los que nada detenía.
Uno de los días en que Dorian caminaba, entre los matorrales notó el rugido de un animal.
Se acercó a la alberca y allí, tendida en el suelo con la pata retorcida por la trampa, se encontraba una preciosa loba gris. Era un cachorro aún pero ya tenía bien desarrollados sus dientes como pudo comprobar el elfo al intentar quitarle los grilletes.
Dorian alimentó y cuidó de la loba hasta que ésta fue ya capaz de alimentarse sola y vivir en libertad en el bosque. Durante esos meses, Dorian no dejó de perseguir a los furtivos que cada día iban al bosque a cazar animales para luego vender sus pieles o traficar con sus huesos. ¡Intentaron cazar a Lorcuff! Una pequeña loba indefensa. No cejó en el empeño hasta que un buen día contempló cómo un hombretón se tambaleaba, colgado boca abajo de una de las ramas de un viejo sauce, capturado en una de sus propias trampas.
“Dime un solo motivo por el que tenga que dejarte libre hoy, cazador de animales.” Le dijo Dorian.
El furtivo le contestó que no tenía ninguno, pero que si le dejaba ir  ya no volvería a cazar más animales.
Dorian se lo pensó un poco, intentando leer la mente del furtivo y después de un momento le dejó libre, pero no, sin que se llevara un mordisquillo  de recuerdo, de la pequeña Lorcuff en el trasero. Y con la condición de quitar todas las trampas que hubiera por el bosque”.  
“¡Oh! Ahora lo recuerdo, son Las Aventuras de Dorian, nunca conseguí leer la serie completa. Nunca es tarde si la dicha es buena “. Se dijo Elliot, y el colgante refulgió de nuevo en su cuello.

Desde la Trinchera (3)


Querida Ángela:
Espero que los niños y tú estéis bien.
Te escribo desde el hospital de campaña en Du Manoir. No, no te preocupes, no me pasa nada, estoy ayudando en tareas médicas. Ha sido un duro golpe el que nos han dado esta vez.
Nos tendieron una emboscada cuando íbamos a conquistar una montaña que creíamos importantemente estratégica, por lo bien situada. Está en la confluencia de dos ríos, en un desfiladero que llaman “Tourmount”.
Nos pillaron por sorpresa.
Los alemanes tienen un poderoso cañón que han inventado sus ingenieros, que, querida mía, muchos de los nuestros envidiarían.
A las siete de la mañana, se produjo una explosión de la que no nos fue posible encontrar la causa. Un poco más tarde se produjo otra,  que produjo ocho muertos y decenas de heridos. Encontramos trozos de metal, y pensamos que era una bomba de avión, pero nadie recordaba haber visto u oído ningún avión.

Las explosiones continuaron sucediéndose, se dio la alarma general y la gente a la que estábamos defendiendo corrió a refugiarse a los barracones que teníamos preparados. Cuando se produjo la octava explosión llegamos  a la conclusión de que los disparos procedían de un cañón,  que según los cálculos habían sido lanzados desde  la región de Crèpy, que se encontraba a más de ciento veinte kilómetros de donde nos encontrábamos nosotros.

Los proyectiles siguen cayendo.

¿Qué tipo de cañón estaba lanzando estos proyectiles? Aún no lo sabemos, pero quizá cuando lo descubramos sea ya demasiado tarde.

Los alemanes han fabricado un arma muy poderosa y nosotros, los aliados, no sabemos cómo aventajarlos. La guerra en las trincheras nos va bien, el cuerpo a cuerpo es nuestro, pero con esos cañones nos destrozan día a día.

Con éstas nuevas, te escribo, esperando volver a veros a ti y a nuestro hijos, cada día  que pasa, estoy más convencido que esta guerra no la va a ganar ninguna nación, sino que la va a perder toda la humanidad.
Un abrazo fortísimo a ti y a los niños…
Desde Tourmount

John Parker,  28 de Mayo de 1916.

Después de las Voces.


 No necesariamente la violencia de género está en el hecho en si, también está en el pensamiento. Deberíamos  ponerle remedio...No a la Violencia de Género....




Hoy ha vuelto a pasar y ya van tres veces en un mes.
Realmente no sé cómo empezó todo, lo que si se, es cómo acabará si esto que nada más comienza sigue así, siempre acaba igual y no  precisamente bien. Creo que empiezo a volverme loco. Este sueño que no me deja vivir,  que se repite una y otra vez en mi cabeza va a acabar conmigo. No me deja dormir, no consigo descansar.
Yo vivo solo, no tengo  mujer,  ni novia, ni nada que se asemeje, y nunca he hecho daño a nadie, por eso,  no consigo explicarme la terna de este sueño:
“Pasa muy deprisa, una breve discusión, evitable, por una  comida que no me gusta, que si pasas mucho tiempo al teléfono, esa minifalda, si tú dejaras de beber…los celos. Al final, después de las voces, dos sonoros golpes, un quejido seguido de un portazo y un llanto silencioso…”
Ya no aguanto más y he decidido ir con mi amigo Pablo a uno de esos sitios dónde dicen que curan el alma. Sentados en corro, uno a uno nos vamos presentando:
Hola buenas tardes, me llamo Josué, soy mal tratador y necesito ayuda…

lunes, 19 de marzo de 2012

Desde la Trinchera (2)


Querida Ángela:
Espero los niños y que tú estéis bien.
En estos momentos que te escribo, me encuentro en el campamento, nos han trasladado.
 Voy a hacer el relevo a mi compañero que se encuentra en la trinchera. Anoche el enemigo atacó en todos los frentes y no pudimos descansar. Tuvimos que cavar otra trinchera con urgencia porque la anterior hedía a sangre y agua estancada. En estos momentos tan duros la muerte se ve muy cerca y tenemos que defendernos como podamos.
Aquí es cuando más me acuerdo de ti y de los niños, ya que la única compañía que tengo es mi fusil, y eso no es precisamente muy agradable que digamos, eso y las fotografías que me mandaste en el correo anterior. No sabes cuánto me ayudan a seguir  adelante. Creo que es lo único que me hace sentir ganas de vivir. Estáis preciosos, me muero por ganas de estar a vuestro lado.
Gracias a la radio, podemos saber cómo están algunos compañeros y también nos avisan de algún posible ataque. Eso es lo que ganamos, aunque, los alemanes en tecnología nos llevan algo de ventaja. Hace poco nos dijeron que habían conseguido destruir fábricas de armas y puentes en Alemania, no sé si eso nos dará algún tipo de ventaja.
 Dicen que los americanos van a apoyarnos, que se han metido en la lucha.
 Muchas veces, vemos cómo pasan los aviones. En la trinchera en la que estamos, a pesar de ser reciente,  se pasa mucho frío y hay demasiada humedad y barro. Lleva lloviendo más de tres semanas.
La verdad es que no somos valientes, tenemos mucho miedo, no lo sabes bien. Pero debemos seguir luchando para defender a Francia. Hoy nos toca aquí y mañana podemos luchar por la libertad en Londres, quién sabe. Te escribo todos los días, aunque no sé si el correo llegará bien.
 Espero veros muy pronto a ti y a los niños, cuidaros.
Muchos besos. Hasta que esto se acabe. 
En algún lugar cerca de París...


John Parker, 19 de Abril de 1916.

domingo, 18 de marzo de 2012

Desde la Trinchera

Hoy comienzo a escribir otra serie de relatos de ficción basados en la 1ª Guerra Mundial..Espero como no, que os guste.





Querida Ángela:
Espero que los niños y tú estéis bien.
Cuando recibas esta carta, yo estaré cargando mi fusil, preparado para disparar mi proyectil al primer alemán que se interponga en mi camino, o, lo mismo ya estaré muerto. Seguro que estás manchando de lágrimas esta misiva, pero no quiero que los guardes rencor, quiero sepas que lo estamos pasando muy mal, pero, hay veces que siento verdadera  pena por esos alemanes a los que disparo. Ponte en su lugar, ellos defienden a su patria y nosotros a la Alianza. ¿Quién nos dice que nosotros tenemos la  razón? ¿Ellos? ¿Nosotros? Cada cual defiende sus intereses y nosotros no somos, sino simples peones, en un tablero de ajedrez gigante.
No sabes cuánto ansío poder estrecharos en mis brazos a ti y a nuestros hijos, cuánto daría por volver a ver esas regordetas caritas…ya casi ni recuerdo sus formas.
Te escribo desde la trinchera dónde hoy me toca montar guardia, junto con otros dos compañeros franceses. En un par de horas amanecerá y volveremos a sacar lo peor de nosotros una vez más hasta que acabe el día, siempre es así, no sabes lo que estamos pasando, la mierda de la guerra, es más que cruel, no dejo de pensar en las familias de los alemanes a los que disparo y en las familias de los aliados a los que ellos disparan. Pienso que mañana me podría tocar a mí. Ayer cavamos nuevas trincheras porque en las anteriores ya nos podía el miasma de podredumbre que hacía que respiráramos un aire repulsivo. En la guerra solo reina el miedo y la angustia. Entre su trinchera y la nuestra existe una distancia que llamamos tierra de nadie, tiene gracia el nombrecito ¿verdad?
 No volver a veros, sería aún peor que las desgracias que vivimos aquí cada día. Cada día es peor que el anterior. Hoy ha venido la aviación y nos ha deleitado con una tormenta de bombas imposible de describir. Los alemanes son unos perfectos ingenieros en armamento, acaban de inventar una nueva arma que llaman mortero y es asquerosamente efectiva.  
En el barracón, estábamos cinco compañeros y yo en la misma habitación, te digo estábamos porque ahora solo quedamos cuatro, Phillip y Morris cayeron ayer. Ahora vemos sus camas vacías, ellos también tenían familias y ningún gobierno podrá recompensarlas nunca.
No sabes la angustia de ver a gente inocente morir todos los días, mujeres, niños, ancianos…
Esto es algo que ninguna persona en el mundo debiera vivir, ni siquiera en sueños, es la guerra, y nos ha tocado estar en ella.
Espero volver a escribirte pronto, eso significará que seguiré con vida.
Un beso gigantesco a ti y a nuestros hijos. No te imaginas lo que deseo volver a estar junto a vosotros.
Desde la trinchera, en Reims, os quiere…

John Parker, 15 de Abril de 1916.

viernes, 16 de marzo de 2012

No se puede vivir con miedo



Pedro se levanta  todas  las mañanas,  desprovisto de la fuerza de voluntad necesaria para efectuar un cambio en su vida.
Ya se había acostumbrado a vivir robotizado, en una sociedad consumista a más no poder la cual le obliga a seguir por unos derroteros conformistas. Una vez que entra, difícil es salir.
Luego está el miedo, el miedo a no poder trabajar, el miedo a que le desalojen de su casa, esa por la que lleva pagando media vida, y la que seguirá pagando si al final llega el tan temido embargo, el miedo a ser vapuleado por la policía si se manifiesta contra el sistema establecido, si no sigue sus coordenadas, las coordenadas de los políticos, de corazón tan vacío como el bolsillo roto de cualquier pantalón
Miedo tenemos todos, si, pero no ese tipo de miedo: ¡al qué pasará mañana!
El miedo que ahora atenaza a la sociedad es el miedo a ser diferente, tenemos miedo de volver atrás, miedo de pensar, miedo de querer ser libres de nuevo.
Es hora de empezar a vivir sin miedo

jueves, 15 de marzo de 2012

Corazón de Mimbre


Aquella tarde, papá, regresó a la tumba entristecido. Sabía que lo había dejado allí. Avanzó a tientas por los negros corredores con la única compañía  de un esquelético gato que parecía querer indicarle el camino en las tinieblas. Algo le vino a la memoria, si era por allí. La escalera desembocaba en una amplia pieza carente de ventanas  y escasamente iluminada por una abertura en el techo.  Su pequeño guía de cuatro patas se detuvo para ver si él le seguía y reanudó el camino. La criatura se paró entonces en una puerta con forma de arco. Descubrió entonces una escalera que subía a la oscuridad. Arriba en lo alto, escondida por la retorcida escalera, brillaba otra fuente de luz. Subió por ella pero allí tampoco estaba lo que aquella tarde fue  a buscar. Nunca lo encontraría, porque su corazón se fue con ella. En ese mismo momento en que descubrieron la tumba de Tutmosis, ella lo cogió, y lo bueno es, que sabía que no lo volvería a ver.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Petardos y Porras



Este, es fin de semana de puente, el puente de San José, o lo que es lo mismo, Fallas en Valencia.
Hemos decidido que vamos a ir. Que el invierno es largo, que nunca salimos a ningún sitio.
Este año agarramos los bártulos y para Valencia, a ver esos Ninots, esa mascletá, esa marabunta de gente, ese ambiente tan festivo, tan lindo.
En la madrugada del 19 al 20 de Marzo, Valencia se viste de gala entre el  fuego  y el tronar de los petardos…
Sólo espero que  los que llevan las porras, esta vez traigan también chocolate, no sea que al ver a tanta gente, se les vaya la olla y crean que es una manifestación contra los recortes y tal y tal…  
Que por lo menos nos dejen divertirnos.

martes, 13 de marzo de 2012

Vacío

José saltaba de andamio en andamio, trepaba entre rasillones y sacos de cemento y yeso, escalaba al siguiente piso, se colaba por los ventanales en busca de ladrillos...hasta aquél día.
José hoy, se conforma con mirar las obras en las que él tanto trabajaba, desde la silla de ruedas en la que le dejó postrado ese vacío del andamio.
Y abajo en la caseta, en su taquilla, sin usar ni una sola vez, el arnés y el casco.
José hoy está...Vacío.

Las Aventuras de Elliot -Prefacio- El Sueño

Esto que escribo hoy es el inicio de una serie de microcuentos infantiles que tiene como protagonista a Elliot, un niño de doce años, Espero que os guste.





Elliot vivía en una pequeña granja de la aldea de Wranstown, que debía su nombre al bosque junto al que se asentaba.
En ella estaban sus abuelos y su mamá.
Todas las tardes al volver del colegio, Elliot jugueteaba con los animalitos de la granja un rato antes de ponerse a hacer los deberes.
Luego, su mamá le dejaba perderse un rato por su lugar favorito, la casita del árbol, allí se refugiaba con los cuentos que alguna vez su padre le regaló. Se pasaba las horas muertas disfrutando de las aventuras de sus personajes preferidos, Gnomos, Elfos del Bosque, Gigantes y demás criaturas mitológicas.
Esa noche después de la cena Elliot se fue a dormir temprano y soñó que estaba en el bosque solo y la luz de la luna ya había oscurecido al sol. Tenía miedo, conocía esa parte del bosque a la perfección, pero algo no encajaba, algo estaba fuera de su sitio habitual y no sabía el qué.
Al intentar volver a su casa, una enorme y gris loba se presentó en el sendero y a Elliot le pareció que el corazón se le iba a salir del pecho.
A la loba no parecía inquietarle mucho la presencia del muchacho, olisqueaba el aire intentando notar alguna extraña presencia. A su lado, una figura alta de cabellos dorados.
-¡Un Elfo! ¡Imposible! Se dijo Elliot, los Elfos solo viven en los cuentos.
Dicho esto,  dio media  vuelta,  nervioso,  dispuesto a coger el atajo del riachuelo que llegaba directo a la granja del abuelo.
Al girarse, allí volvían  a estar las dos figuras, una junto a la otra.
-No temas, me llamo Dorian, soy el guardián de esta parte del bosque y aunque aun no lo sepas, tú ya me conoces. Esta es Lorcuff,- señalando a la inmensa loba-  mi compañera de viaje, no te hará daño.
Por este lado del Wranstown nunca llegarás a tu casa, por la noche el bosque es totalmente distinto a como lo recuerdas. Toma esto…
Le dio un pequeño amuleto de hueso.  Le  dijo que, cuando tuviese miedo, lo llamara, el colgante se iluminaría y le protegería. Recuérdalo, si se ilumina, es que yo estoy contigo, pero no lo uses en vano.
 Ahora él le acompañaría a su casa.
Anduvieron lo que le parecieron días, no sabía cómo se podía haber alejado tanto del sendero, pero ya le dijo el Elfo que de noche todo era diferente.
Era ya de mañana cuando Elliot despertó, contento y triste a la vez, contento por volver a estar en casa pero triste porque el sueño parecía tan real…
Al quitarse el pijama para ponerse la ropa del colegio, un colgante resplandeciente pendía de su cuello.