Los fenicios
Llegaron desde Tiro por los mares,
siguiendo las estrellas y los vientos,
llevando en sus navíos los inventos
que unen continentes y hogares.
Levantaron factorías y altares
entre bahías, islas y sarmientos;
dejaron sus saberes y cimientos
en puertos abiertos a mil lugares.
Gadir fue una promesa junto al agua,
un puente entre dos mundos diferentes,
un diálogo de sal y navegación.
Y Spania fue aprendiendo en aquella fragua
que crecen las naciones más prudentes
cuando abrazan el trato y la relación.

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