Volví a nacer cuando perdí el dolor de tus silencios,
cuando descubrí en el placer de tus miradas lo que
siempre enmarcaban mis sueños…

"En lo Hondo"
Gustavo GP

lunes, 26 de enero de 2026

Tirano

 Nadie le había visto nunca el rostro.

No hacía falta.


Sus órdenes llegaban en sobres sin remitente, escritas con una tinta que se desvanecía al amanecer. Nadie podía probar que existieran, pero todos las obedecían. El mercado cambiaba precios antes de que alguien hablara, las puertas se cerraban segundos antes de ser tocadas, y los castigos llegaban siempre por errores que nadie recordaba haber cometido.


El no gritaba ni castigaba en público. Gobernaba con silencios, con rumores cuidadosamente incompletos, con la duda. Cada ciudadano se vigilaba a sí mismo, temiendo haber entendido mal una orden que quizá nunca llegó.


El día que el último disidente desapareció ya no tuvo que mandar nada.

La tiranía, por fin, se volvió invisible.


El alcalde

 El alcalde mandó a pavimentar la calle principal tres veces el mismo año.

La primera, para inaugurarla.

La segunda, para corregir “errores técnicos”.

La tercera, porque el asfalto anterior se había derretido bajo el sol… o bajo el peso de los sobres.


Mientras tanto, el hospital seguía sin techo y el agua llegaba marrón a las casas.

El alcalde dormía tranquilo: había comprado colchones nuevos para su conciencia.

Eran caros, pero muy blandos.


viernes, 23 de enero de 2026

A Robe

Bajo el peso de las cuerdas, en la furia del viento,

se alza la voz de un hombre que desafía el tiempo.

Roberto Iniesta, arquitecto del caos y la belleza,

canta desde las entrañas, desde el abismo,

donde la rabia y el amor se funden

en una melodía de versos rotos y sueños crudos.


Con la guitarra entre sus dedos,

y el alma desnuda ante el micrófono,

ha pintado paisajes de desamor, de libertad,

donde la vida y la muerte se entrelazan

en cada acorde, en cada palabra.

El dolor se convierte en arte,

y el grito de la calle, en himno.


Extremoduro no es solo música,

es el eco de generaciones que se rebelan,

el canto de los que buscan su lugar

en un mundo que a veces no entiende su lucha.

Robe, en su voz rasgada,

se convierte en el espejo de una sociedad rota,

de un corazón que late fuerte,

sin miedo a sangrar, a caerse, a volver a levantarse.


Desde los barrios hasta los escenarios,

su música ha recorrido el país

como un río de poesía cruda,

de gritos callados, de amores perdidos.

Es el grito de los que no se conforman,

de los que saben que vivir es ir más allá,

romper las cadenas,

y encontrar algo más allá del vacío.


Y aunque el ruido se apagó en diciembre ,

y las luces dejaron de brillar sobre el escenario,

su legado será eterno,

pues la voz de Robe

sigue viva en cada nota,

en cada alma que se siente libre

al escuchar sus versos,

al cantar con él,

al vivir con él.


jueves, 22 de enero de 2026

Sonetos basados en Don Quijote

La aventura de los molinos


(Don Quijote)

Gigantes son, y al mundo desafían

con brazos largos y soberbia fiera;

no hay fuerza humana que a mi brazo hiera

cuando justicia y honra me porfían.


El cielo es testigo fiel de lo que ansían

mis obras, y el temor no me gobierna;

que nace el miedo en alma vil y eterna

y no en quien altos hechos desafían.


(Narrador)

Eran molinos, y el buen viento hacía

lo que hace siempre: girar sin intención;

mas quiso el loco darles alma y día.


Y el palo, ajeno a épica y razón,

le dio tal golpe que la fantasía

cayó primero que el cuerpo al terrón.



La aventura de los dos ejércitos 


Don Quijote)

Dos huestes veo ya, de fiero intento,

que el llano ocupan con marcial ruido;

retumba el aire en bélico bramido

y pide lanza el justo atrevimiento.


Hoy se decide, Sancho, en duro encuentro,

quién gana fama y quién será vencido;

no es hora ya de juicio comedido,

que manda el brazo y no el entendimiento.


(Sancho)

Señor, que son carneros, voto a tal,

polvo y balidos, cuernos y pellejos;

no hay moro aquí, ni espada, ni señal.


(Narrador)

Tenía razón: y aun así, ¡qué lejos

le estuvo el premio de tenerla al final!,

que al sabio azotan igual que a los necios.


La aventura de los odres de vino


Don Quijote)

La noche espesa encubre al enemigo,

que hinchado duerme en traición silenciosa;

parece fiera múltiple y rabiosa

que aguarda el tajo de mi acero amigo.


No hay sueño vil que excuse al que castigo,

ni sombra que a la honra haga dudosa;

que al mal se le acomete, aunque reposa,

si es justa causa y alto el fiel testigo.


(Sancho)

Señor, que es venta pobre y vino añejo,

odres colgados son, por vida mía,

y huele más a mosto que a pellejo.


(Narrador)

Y fue verdad: que el vino no razona,

ni el refrán libra al cuerdo de la trilla;

razón tenía Sancho… y nadie la abona.



Glosa final


Y así se acaba esta cuenta de lances mal entendidos, donde molinos fueron gigantes por cortesía del deseo, carneros ejércitos por exceso de fe, y odres enemigos por culpa de la noche y del vino. Don Quijote, que nunca erró en la intención, aunque sí en el objeto, salió de todas estas aventuras magullado en el cuerpo, mas entero en el ánimo; porque jamás consintió que la realidad, tan tosca y poco dada a nobleza, le desmintiese el deber de soñar.


Sancho, más sabio por el suelo que por los libros, vio siempre lo que había, y lo dijo; mas aprendió también que tener razón no libra de golpes, ni la verdad paga cuentas en las ventas. Y así, entre el uno que veía de más y el otro que veía lo justo, caminaron ambos por un mundo que rara vez se deja entender sin tropiezos.


Y si alguno se riese de tales desatinos, mire primero si no ha llamado alguna vez gigante a su molino, ejército a su rebaño, u honra a su odre vacío; que en esto de errar con fe, pocos se libran, y menos aún los cuerdos.


martes, 2 de diciembre de 2025

Luna Errante

                  Duerme, duerme alegre pasajero,

que lastras polvo del camino,

descansa ahora que el sol ya se fue,

que ya hizo su cometido

marchando al atardecer,

dejando paso a la luna

para regir nuestros destinos.

Sol que ajado trasiega el peso del día,

se va y nos regala

la complacencia de la noche y su luna.

Luna que se esconde

a veces en el desfiladero,

a veces en la sombra de una nube,

 la que nos endulza las mareas,

luna de camino inquieto,

rodeada de estrellas,

circunscrita por el firmamento.

Luna musa y alma de poetas,

señora de la sombra del lobo

que no deja de aullar su vuelta.

¡Ay Luna!

Disfruta del sueño

 eterno viajero,

que el sol prometió volver

justo al amanecer.

sábado, 10 de mayo de 2025

Diálogo

 Se me ocurre que un día 

Al verte pasar 

La luna le diga al viento:

!Déjame detrás !

Dándole la espalda al sol.


Que si 


Que se fragüe la eternidad 

En la espera infinita.


Que no!

Que no quiero.


Diálogo promiscuo?


No quiero cualquier equipaje 

En este viaje 

Sin dejarme llevar 

Por el viento a volar.


Y volver a quererme alejar

A otro mundo más oscuro 

Que olvide esta realidad

Impune a la soledad.


O no? Quizá.

Tal vez.


domingo, 22 de diciembre de 2024

Lo que soy

 "

Y yo quisiera 

Hacerte sentir el sentido de las olas,

Ser quien conozca 

Los versos que dictan 

Ecos de tu cuerpo,

Restringir el llanto 

Que tus sueños lloran 

A lágrima viva.

Llanto precioso 

Que ilumina tus latidos 

Que recuerdan tu nombre 

Tu olor a rosas 

Tu alma

Ser ese bicho incomprendido 

Una coma entre los puntos suspensivos 

De esta vida amarga y libre y preciosa 

Que te ama y que te siente 

Que te roba y que te miente 

Que busca sin escusas 

La libertad 

Aunque

 reviente el alma...