Volví a nacer cuando perdí el dolor de tus silencios,
cuando descubrí en el placer de tus miradas lo que
siempre enmarcaban mis sueños…

"En lo Hondo"
Gustavo GP

viernes, 23 de enero de 2026

A Robe

Bajo el peso de las cuerdas, en la furia del viento,

se alza la voz de un hombre que desafía el tiempo.

Roberto Iniesta, arquitecto del caos y la belleza,

canta desde las entrañas, desde el abismo,

donde la rabia y el amor se funden

en una melodía de versos rotos y sueños crudos.


Con la guitarra entre sus dedos,

y el alma desnuda ante el micrófono,

ha pintado paisajes de desamor, de libertad,

donde la vida y la muerte se entrelazan

en cada acorde, en cada palabra.

El dolor se convierte en arte,

y el grito de la calle, en himno.


Extremoduro no es solo música,

es el eco de generaciones que se rebelan,

el canto de los que buscan su lugar

en un mundo que a veces no entiende su lucha.

Robe, en su voz rasgada,

se convierte en el espejo de una sociedad rota,

de un corazón que late fuerte,

sin miedo a sangrar, a caerse, a volver a levantarse.


Desde los barrios hasta los escenarios,

su música ha recorrido el país

como un río de poesía cruda,

de gritos callados, de amores perdidos.

Es el grito de los que no se conforman,

de los que saben que vivir es ir más allá,

romper las cadenas,

y encontrar algo más allá del vacío.


Y aunque el ruido se apagó en diciembre ,

y las luces dejaron de brillar sobre el escenario,

su legado será eterno,

pues la voz de Robe

sigue viva en cada nota,

en cada alma que se siente libre

al escuchar sus versos,

al cantar con él,

al vivir con él.


No hay comentarios:

Publicar un comentario