Hispania romana
Crecieron las ciudades florecientes
al abrigo del orden imperial;
resonaba en el foro la señal
de jueces, mercaderes y escribientes.
Por caminos seguros y eficientes
circulaban la idea y el caudal;
la lengua fue trazando su canal
entre los pueblos antes diferentes.
De Mérida a Tarraco se extendía
una misma estructura de gobierno,
una forma común de convivencia.
Y aunque el tiempo después la mudaría,
quedó grabada con carácter tierno
en la raíz profunda de la herencia.

Me hubiera gustado vivir en esa época.
ResponderEliminarMe gusta mucho tu soneto.
Desde la isla Colombina, besos