Perdona que sin haberte conocido
me robaras el alma, no tuviste culpa pero yo lo deseaba. Fuiste Tú silencio y
mi alma ronca al sentir tu alborada dejará de latir si tu aliento me escapara.
“Que el viento te lleve hacia tus
sueños, tus sueños cúmplelos.
Que el viento te lleve y que en
las nubes, la tristeza tropiece al pasar”.
En la soledad de las velas,
cuando cojo pluma y papel para desglosar
tabúes, surgen los pensamientos tristes que me llevan siempre hacia
donde tu aura guía. Esos sentimientos
hacen que vuelva a dedicar mi delicada tristeza a plasmar recuerdos de dulce
amargura que me devuelven tu mirada de miel pura y esos, tuyos, labios de boca de
fresa tan dulces y delicados que por un instante sí fueron míos.
Vuelvo a hilar frases y versos
dentro de mi cabeza mas aunque lo intente evitar, todos llevan a ti.
Desde la simple llama de una vela como ésta, se puede poner en desbandada a la procesión de sombras. Con el tiempo, hasta la memoria se desdibuja en el alba imprervisto. Cosas de hombres y mujeres, los amoríos de ayer, yo ya los tengo olvidados, si fueron alguna vez, dijo Machado.
ResponderEliminarUn abrazo