Volví a nacer cuando perdí el dolor de tus silencios,
cuando descubrí en el placer de tus miradas lo que
siempre enmarcaban mis sueños…

"En lo Hondo"
Gustavo GP

jueves, 26 de julio de 2012

Noches al Alba






En un mundo irreal…
me sumergí un día…
y a consecuencia de ello,
están sufriendo tu alma y la mía,
una experiencia difícil de olvidar,
y…  personas…que, 
pueden pasarlo mal.

Este amor imposible…
me ha hecho reflexionar;
me he dado cuenta…
de que éste amor es imparcial…
es un mundo de ilusiones…
sin dejar ver claro… la realidad.

Mi realidad es otra,
y no la quiero engañar…
seguiré afrontando mi vida
aunque sea…una vez más, sin esa
preciosa sonrisa, 
sin ese hermoso caminar.

Me cuesta escribir lo que pienso…
porque sé, que es la sentencia final…
pero… tengo que ser consciente
de que a nadie quiero dañar.

Un amor, surgido de la nada
un amor… de nada…de un beso nada más.
esas consecuencias a veces…
te hacen sufrir,
se te envenena el alma…
y yo… así… no quiero vivir.

Me quedaré en la penumbra…
recordando…sin poderte olvidar
lo que puedo haber sido…
Y… no fue
unos días felices…
que jamás olvidaré.

Vida ingrata … ¡Ésta eres tú!
No me hagas más daño
deja ya, de hacerme sufrir…
si sabes que es imposible
porque revives en mí…
unos bonitos sentimientos
que nunca… podré compartir.

Por la Libertad

He vuelto con un relato de protesta para decir basta ya, siempre se ha dicho que al final, de tanto tirar de la cuerda, ésta se rompe y todo lo que sujeta, se destroza...






Hubo un tiempo de oscuridad, un tiempo en que todo el país estaba sumido en el caos, en un momento de desorden en el que un  desproporcionado y dictatorial mandato de un sádico brujo  y sus duques  hechiceros cubrieron todas las partes de una Hispania abocada a la sumisión, y en el que el ejército pagado por el pueblo, aliado con el gobierno, actuaba en contra del propio pueblo. Hubo un tiempo en que las grandes ciudades construidas como grandes moradas para la humanidad se utilizaron para recaudar impuestos, pero también hubo un tiempo para la esperanza, pues en la punta norte, noroeste del país, se alzaron gritos de libertad, de declarada rebelión. El sádico brujo y sus acaudalados mercaderes fueron acosados sin cuartel y parcialmente refrenados en su intento vil de destruir a la plebe.
En realidad fue muy poca cosa, una chispa de luz en un mar de tinieblas, una única estrella en un negro cielo nocturno, pero lo que han empezado los mineros de España es lo que debemos continuar todos los que creemos en la libertad y en los derechos fundamentales de la sociedad…

sábado, 7 de julio de 2012

Culpa de Abuelos


Ahí va el otro...

Dicen que "los niños son para los padres", que si salen rebeldes la culpa es de los padres...,
y a veces, muchas veces, si resultan buenas personas, trabajadoras, honradas y con buenos sentimientos, la culpa es de los abuelos. Nunca agradeceré bastante lo que mi segundo padre hizo por mis hijos.

Bego

Solsticio Truncado

He estado cierto tiempo sin escribir nada, y parece que va a seguir siendo así durante un poco más. No se si las musas han pasao de mí o soy yo quien no las quiere buscar. Estos dos textos que voy a colgar son de mi sobrino y de su madre. A ver si os gustan...




Eran las cuatro de la tarde de la noche de San Juan. Los termómetros marcaban los treintaisiete grados, el sol brillaba y la brisa del Mediterráneo acariciaba mi tez. De pronto sonó, renqueante y a duras penas mi viejo teléfono suplente. Maltratado por el paso del tiempo, con la pantalla herida de lado a lado y olvidado en un cajón gracias a su flamante sustituto. Tal vez por despecho o por venganza tuvo que ser el quien se encargara de recibir esa llamada. 
Al otro lado, una voz temblorosa y entrecortada, llena de lágrimas fue la noticia más inesperada y dolorosa de mi vida. De pronto, el mar se paró, las olas no se atrevían a romper, el agua empezó a secarse y el sol se puso en mi rostro, estupefacto e inmovilizado por el pánico. Incliné mi cuerpo en la toalla, en el pecho algo se había convertido en un erizo al que le crecían todas sus púas hacia dentro y entendí a que huele el dolor, la desolación y la desesperanza. No huele sino a salitre, arena y crema solar. 
Mi estrella me abrazó, espantada por mi dolor dejando mis lacrimales correr, tal vez esperando a que se enfriasen como el agua del grifo en verano mientras intentaba encontrar la llave de paso. 
En silencio recogimos nuestras pertenencias y comenzamos el viaje dejando atrás unos cuantos cangrejos cerveceros inconscientes de no saber la noche que les espera, felices mientras se fraguan las primeras quemaduras solares. 
Arranqué solo, resoplando, intentando bajar las pulsaciones para que el nerviosismo no me jugara una mala pasada. Al lado, mi estrella preguntaba de cuando en cuando que tal me encontraba, con miedo a agobiarme, con una templanza inaudita atenta y a su vez dejándome respirar. 
El viaje comenzó como terminó, pausado, extremadamente pausado, consciente de su final se alargó más de la cuenta. Los ríos de asfalto parecían espesos y caudalosos y aunque la embarcación en la que navegamos estaba en óptimas condiciones, tampoco quería llegar a su destino.a su paso los árboles parecían ir más rápido que nosotros y las líneas parecían estar a kilómetros unas de otras. 
Estuve hallado, ausente y con la mirada perdida, los oídos distraídos por una música indiferente seleccionada con acierto y concentrado en las imperfecciones de ese rio. Mis silencios los rellenaba mi estrella, siempre a mi lado, hasta en mi más de las absolutas soledades sabía que decir. Sus esfuerzos por calmar mi dolor eran infinitos. Sin embargo eran pocos miligramos de analgesia para más de cien kilos de desánimo pleno. 
Comenzaba a atardecer y estábamos solos en el asfalto, se ven carteles de frutas y verduras que no tienen dueño, ni frutas ni verduras. Parece que hasta la carretera acompaña a mi soledad más íntima, más pura, mas llena de éxito en contra de muchas voluntades. 
En cierto momento me acordé de Dios, si existiera me ha arrebatado mi pasado, mi formación, mi educación, mi personalidad forjada al calor de compañía, cariño y sabiduría. No tenía derecho a tocarle. Fue una cobarde ese Dios todopoderoso, incapaz de dirigirme la palabra a mí, otro más de sus insignificantes mortales. Tal vez notó mi fuerza, mi rabia y mi desesperación y se asustó de sus actos. Puede que fuera esto o que no estuviera en ninguna parte. 
Al fin llegamos a nuestro conocido destino, encontré muchas caras como la mía: incrédula, paralizada con las cuencas de los ojos hinchadas y del color de las amapolas, las fosas nasales irritadas cubiertas de cuando en cuando por pañuelos de papel y no muy lejos unas gafas de sol. Una sobresalía del resto. Sentada, derrotada y presidiendo la sala sacó fuerzas de donde no las había para recibirme, levantarse y abrazarme presionando fuertemente nuestras heridas por siempre abiertas.la sala estaba llena de seres queridos pero pude sentir más claramente su alma quebrada que las del resto también hechas hiel. Volví a abrir la llave de paso mientras él descansa, orgulloso de haber sido, ser y será hasta el día que nos encontremos donde quiera que sea, nuestra brújula de la vida, nuestro ejemplo, nuestra alma

Aaron

miércoles, 27 de junio de 2012

Mis Viejas Zapatillas de Volar

Busqué debajo de las viejas lecturas…

Entre las hojas llenas de operaciones matemáticas, desordenadas por la época del aprendizaje.

Debajo del atlas donde todavía la URSS era gigante y ríos y montañas se llamaban entre sí con nombres impronunciables.
Miré debajo de una vieja camiseta de gimnasia mal hecha, (la gimnasia).
Miré entre carpetas con separadores de colores todavía vivos y hojas cuadriculadas con ortografía casi perfecta.

Y por fin, allí estaban.
Cubiertas de tiempo en forma de polvo.

Pero ya me quedaban pequeñas…
Mis viejas zapatillas de volar.






Forever

Para mi Madre y por Ti Papá.


Y le oyeron charlar con los amigos del ayer, observaron su atenta y fija mirada a la esquina de la habitación, incluso al apagado televisor.
Todos lo sabían, incluso yo, pero ninguno se atrevía a aceptarlo, no podían  creer lo que pasaba viéndole  tan feliz, aparentemente, rodeado de la gente que él más quería, te hablaba, se reía, no quería que te preocuparas, la vida se le escapaba por momentos y siempre decía que estaba bien, que tenía hambre, incluso el último día. Nunca se quejó.
En un momento, la confundió con uno de aquellos amigotes del pasado, y le confió todos los secretos que nunca a nadie había contado, los que se  había guardado por siempre. Habló de sus hijos y nietos, de sus viajes vacacionales y por supuesto de ella. Le contó cuanto la quería y todo lo que sentía y sentiría por ella siempre, a su lado.
Ese sábado maldito, un último aliento despidió su cuerpo al encontrarse de nuevo con ella a su lado, la estaba esperando. Como en una bella canción de amor, aguantó en su agonía por ella.

Yo no creo en ningún tipo de Dios sobre el cielo o la tierra, o los mares, o lo que sea. Pero hoy martes, en el colegio de mis hijos sonaba el "Aleluya", justo en el  tercer día, ¿Ironía?

sábado, 23 de junio de 2012

Soledad

Y cuando alguien muere el mundo no se para, no se detiene. Es como un pensamiento  solitario y triste para un día de invierno, húmedo y frío. Siempre fue alegre y feliz, pero un día algo cambio. A partir de entonces nada volvió a ser lo mismo  ya no quería sonreír, no podía ser feliz. A lo mejor  resultaba más fácil llorar y encerrarse. Tal vez, toda esa felicidad no estaba hecha para ella o tal vez, ya había gastado esa cantidad que algún Dios le regalara para toda la vida. Desde pequeña todos la exigían demasiado, nunca era lo suficientemente buena para nada, nunca encontró a nadie que pudiese comprenderla, que mirara más allá de sus debilidades, que la quisiera de verdad. La soledad siempre hace estragos en una mente sana, pero más aún en una mente machacada. Dejó que su mente vagara largo rato, sin que nada pudiera proporcionarle ningún tipo de sensación. De todas formas el final ya estaba cerca. Llegados a ese punto,  las lágrimas brotaron por sus mejillas. Lentamente se levantó de la cama dejando atrás su almohada empapada y salió al balcón. El sonoro golpe precedió a los sibilantes sonidos de las sirenas de los coches patrulla.