Volví a nacer cuando perdí el dolor de tus silencios,
cuando descubrí en el placer de tus miradas lo que
siempre enmarcaban mis sueños…

"En lo Hondo"
Gustavo GP

sábado, 7 de febrero de 2026

La Ciudad Acostumbrada-1-Normalidad

 TERCERA PARTE- LA CIUDAD ACOSTUMBRADA


A Madrid la aprendieron a parecer otra cosa.

Las fachadas se limpiaron. Algunos edificios se terminaron por fin. Los escaparates volvieron a llenarse de objetos que nadie necesitaba con urgencia, pero que tranquilizaban. La ciudad ya no hablaba de guerra. La guerra se había vuelto pasado oficial.

Tomás caminaba por Lavapiés con la sensación de estar atravesando una escenografía conocida, ligeramente retocada. Las mismas calles, pero con nombres más grandes en las placas. Las mismas miradas, ahora mejor entrenadas para no decir nada.

Tenía más años. No muchos, pero suficientes. El tiempo ya no se medía en sobresaltos, sino en resistencia prolongada. Trabajaba con regularidad. Nadie lo molestaba. Eso, que antes habría sido un alivio, ahora le parecía una señal.

Elena había cambiado también. No en lo visible. Seguía moviéndose con discreción, pero su atención era más fina, más estratégica. La red informal que había ayudado a sostener en la posguerra se había adelgazado. Algunos ya no estaban. Otros habían aprendido a vivir dentro del sistema sin creer en él.

—Ahora quieren que parezca que todo está bien —dijo ella una tarde—. Que miremos adelante.

Tomás asintió. Mirar adelante era una consigna cómoda. No exigía memoria.

En los barrios, los niños jugaban sin haber oído nunca un disparo. Eso era una victoria, pensó Tomás. Pero también un riesgo. La ciudad empezaba a criar generaciones sin grietas visibles, solo con silencios heredados.

Los hombres de gris ya no recorrían las calles como antes. No hacía falta. Habían dejado mecanismos. Oficinas. Rutinas. Formularios. La vigilancia se había vuelto ambiental.

Esa noche, Tomás pensó que la Tercera Parte de sus vidas no iba a consistir en resistir el golpe, sino en no disolverse en la comodidad.

Madrid funcionaba.

Y precisamente por eso había que mirarla con más cuidado que nunca.


1 comentario:

  1. Un futuro que ya acaparaba la ciudad, pero seguía de color gris. Quizás resignación, o prudencia de Tomás y Elena.

    Anoche en mi tierra y yo acabo de leer un texto muy prometedor.

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