Volví a nacer cuando perdí el dolor de tus silencios,
cuando descubrí en el placer de tus miradas lo que
siempre enmarcaban mis sueños…

"En lo Hondo"
Gustavo GP

martes, 18 de septiembre de 2012

Columna al Tercio (Prólogo)


Mirando a través de los ojos del recuerdo, que brotan de mi cabeza como el agua de un manantial, comprendo lo que la vida hizo de mí, mas no pretendo que los demás la compartan, ni falta que me hace ya.
Ahora, mientras intento plasmar  sobre el papel estas líneas, sentado en mi estudio, observo a través de la ventana abierta, poso la mirada sobre la frondosa higuera que recubre la fachada  de esta sórdida ciudadela y pienso que la libertad verdadera solo existe en el mundo de los sueños.
Harto de ver crueldades gratuitas en un mundo de vulgares ambiciones, decidí acogerme en mi  retiro y relatar los hechos acaecidos en nuestro tiempo tan verazmente, como  permita el trajín de mi memoria.


Mi nombre es García Delacroix, descendiente de Flandes y Sargento Mayor de los Tercios españoles en tierras paganas."

El conflicto permanente en Flandes, siguió en el reinado de nuestro Tercer Felipe, este con una tozudez digna de su padre, no daba su brazo a torcer, pero la falta de dinero para sostener dicha contienda y la imposibilidad de obtener una clara victoria que pusiera fin a las hostilidades, dieron paso a una tregua que los holandeses celebraron, ya que aparte de reconocerles su soberanía, la guerra también les perjudicaba en su comercio marítimo con las Indias Orientales, dicha tregua fue de doce años de duración y a España le quedó el sabor agrio de cincuenta años de conflicto por aquellas tierras. Así cuando no se llegaba aún al año de reinado de nuestro Felipe el Cuarto, el Conde Duque de Olivares no pudo o no supo sustraerse a las corrientes de opinión en la Corte y aconsejó al rey, engatusándole con los argumentos ya conocidos de su no conversión católica y la negativa holandesa a reintegrarse a nuestra soberanía, a reanudar el conflicto bélico. Esto supondría el principio de la ruina definitiva de un Imperio como el Español.”

viernes, 14 de septiembre de 2012

Como un Ladrón



Uno se imagina que los mata el tiempo o la ausencia,
que no existe ni aquella minúscula distancia
donde el viaje nos va haciendo a todos individuos,
forjándonos como elementos tan diferentes
y a la vez partículas tan semejantes.

Le tienen tan a su merced como hojas vivas
voces que la corriente arrastra aquí o allí,
una pulsación que te sonríe triste
naciente, desnuda e indefensa
y nos hace que lloremos cuando nadie nos ve.

Se abre, en un instante de relámpago.
Florece, en un tímido soplo de viento
y roza el momento en que piensa haberlo encontrado,
aquel lugar o camino para perderse
al igual que un tren le ofrece un viaje de ida sin vuelta.

Acaricia la idea y de repente sorprendido comprende
abandonándose casi por inadvertencia, que lucen
algunos pedazos, alfombras para sus pasos anónimos,
realidades autómatas que nos consienten
unos tiempos de espinas en un rincón.

Y de repente boquiabierto confiesa,
claro que están aquellas pequeñas cosas
que nos dejan un instante de rosas en un plumón,
una palpitación en un papel, o en un cajón,
como un ladrón te aguarda detrás de la puerta.

jueves, 13 de septiembre de 2012

Miedo

Miedo es coger aire y bucear en la propia locura.
Miedo es la única venda que nos impide abrir
la caja de pandora. El miedo a vomitar esa locura
y penetrar en la convicción de que interiormente
somos un caos.
Miedo al desorden de nuestro propio orden. De no
guardar las formas.De relegar a un segundo plano
nuestra posición social y pasar a ser un apestado.
Yonkis,borrachos, esquizofrénicos, homosexuales,
prostitutas, negros, gitanos, terminales de sida,
están infectados del virus de la locura.
Ese virus que transmite la gente NORMAL.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

A las Puertas del Cielo.



 

Huele a inmundicia, sudor, aguas putrefactas y excrementos humanos. El aire está viciado y… ¡No, no me puedo mover! Siento un profundo dolor de cabeza, los huesos entumecidos, no sé si alguno roto y la boca terriblemente seca. Es este maldito dolor de cabeza el que tanto me aflige y no me deja vivir; que termine ya tanto dolor. Inútil resistir ni un solo día más así. ¿Cuántos llevo, dos, tres? Siglos me parecen. Sigo sintiendo ese  sonido encima de mí, clock, clock… y a cada golpe, los sesos intentan escaparse de mi martirizada cabeza. A cada gota de agua se intensifica más la desesperación, sucumbo ante la intermitente y parsimoniosa menudencia, clock, clock, clock.
Por fin esta noche ha dejado de caer  la gota en mi cabeza y ya no siento dolor, no siento nada, estoy libre de ataduras de nuevo, feliz. En la silla aun maniatado, mi cuerpo sigue sentado con los ojos desorbitados, pero ya sin dolor.
  
Había oído de ciertas crueldades recibidas por los presos de la Santa Inquisición, pero nunca podría llegar a imaginarme que me tocaría la peor. ¿Mi delito? Tener Hambre.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Fantasmas del Pasado



Esta noche he visto un fantasma, una aparición homogénea y luminiscente. Una linda mariposa ondeando sus alas al viento como vigilante sin dueño dulcifica su lamento y nos revela su pensamiento otrora descarriado. Luz propia dirigiendo a un muerto. Quietas todas las miradas, los susurros del viento, enajenan el alma, envenenan los sentimientos, con esos dulces movimientos guiados desde el tiempo. Tiempo lacrado por sutiles venganzas y desdeñadas traiciones, un pueblo levantado contra un señor taimado. Eso nos has contado, engalanada, con la música de tus palabras, un viaje en el tiempo, un fantasma olvidado.

sábado, 4 de agosto de 2012

Sin Querer te Encontré

Hoy, abriendo un cajón, 
sin querer, desperté mi dolor. 
Hoy necesito escupir 
la hiel, que cruel, me empapó 
y no me deja salir. 

Sin querer te encontré, sin querer te perdí 
y ahora lloro por ti. 

Y es que no consigo olvidar 
aquel abril y la lluvia al bajar… 
Fue cuando dije: por favor, vete, 
cierra la puerta y desaparece, 
mientras miraba como resbalan 
nuestros recuerdos por el retrete, 
y tu rostro se funde ante mí. 

Sin querer te encontré, sin querer me perdí 
y ahora vivo sin tí. 

Sin querer te encontré, sin querer me perdí 
y ahora lloro por tí. 

Jugar… jurar… volar… querer… 
Si me quieres, tú, si me quieres… 
Si me quieres, ¿por qué me quieres? 
Si me quieres, di que me quieres. 
Si me quieres, mi amor, por favor, no me trates así. 

Sin querer me encontré, sin querer te perdí 
y he llorado por ti. 
Sin querer me encontré, sin querer te perdí 
y ahora quiero vivir en mi mundo feliz. 
Puedes llorar por mí.

Miedo a Despertar

El dibujito es de mi hijo Hugo
El cielo sin tí rompería a llorar; 
la noche, si no estás, pierde su realidad. 

No hay cara que ocultar: te escondes 
y está de más, 
y entre sueños de algodón, 
tus ojos nadie verá. 

Una herida sin cerrar detrás de cada estrella; 
bajo un manto de alquitrán, 
haciendo las maletas. 

Yo no sé por qué cada día tú te vas. 
Miedo a amanecer. Miedo a despertar. 

¿De qué te sirve volar 
mientras tu mundo se duerme? 
¿De qué te sirve alumbrar 
un mar de sombras inertes? 

Una herida sin cerrar detrás de cada estrella; 
bajo un manto de alquitrán, 
escribes tu condena. 

Yo no sé por qué cada día tú te vas, 
si al anochecer, vuelves a brillar. 
Yo no sé por qué cada día tú te vas. 
Miedo a amanecer. Miedo a despertar. 

Yo no sé por qué cada día tú te vas. 
Miedo a amanecer. Miedo a despertar.