Volví a nacer cuando perdí el dolor de tus silencios,
cuando descubrí en el placer de tus miradas lo que
siempre enmarcaban mis sueños…

"En lo Hondo"
Gustavo GP

miércoles, 29 de julio de 2026

El sueño de la tierra (coda)

 Cuando el último verso

del alba fue pronunciado,

el mundo

cerró lentamente

sus inmensos párpados.

Los dragones

plegaron las alas

bajo montañas

que aún respiraban fuego.

Los árboles eternos

hundieron sus raíces

un poco más

en la memoria del tiempo.

La luna,

después de derramar

su primera lágrima,

guardó silencio

para no despertar

a los sueños.

Los ríos

continuaron su viaje,

pero ya no corrían

con la impaciencia

de la juventud.

Habían aprendido

que todo camino

es también

una forma de permanecer.

El viento

recogió las voces

de los elfos,

el perfume

de las flores invisibles,

el rugido lejano

del primer dragón,

y los escondió

entre las páginas

de un libro

que todavía

nadie había escrito.

Entonces

la tierra soñó.

Soñó

con reinos

que aún no existían.

Con amores

que desafiarían

el destino.

Con héroes

que olvidarían

sus nombres

para salvar

el nombre

de los demás.

Pero también soñó

con la envidia,

con el miedo,

con la ambición

que nace

cuando un corazón

confunde el poder

con la grandeza.

Porque ningún jardín,

por perfecto que sea,

permanece siempre

libre de espinas.

Y ninguna estrella,

por brillante que arda,

escapa para siempre

a la llegada

de la noche.

Sin embargo,

allí donde la sombra

extiende su manto,

una semilla

comienza siempre

a despertar.

Así lo quiso

el antiguo equilibrio.

Así lo cantaron

las raíces.

Así lo aprendieron

las aguas.

Quien haya escuchado

los Cantos del Alba Antigua

sabrá

que toda creación

es una promesa,

y que toda promesa

espera

el instante

en que alguien

decida cumplirla.

Ahora

el bosque calla.

Las montañas esperan.

Las estrellas contienen

su respiración.

Y el mundo,

como un viejo bardo

antes de entonar

la siguiente estrofa,

permanece inmóvil.

Porque el alba

ha terminado.

Y es el corazón

quien debe hablar.


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