Volví a nacer cuando perdí el dolor de tus silencios,
cuando descubrí en el placer de tus miradas lo que
siempre enmarcaban mis sueños…

"En lo Hondo"
Gustavo GP

martes, 28 de julio de 2026

Los guardianes del bosque olvidado

 Existe un bosque

que no aparece en los mapas.

Porque ningún mapa

es capaz de recordar su nombre.

Quien intenta hallarlo siguiendo senderos

solo encuentra niebla.

Quien lo busca con codicia

regresa con las manos vacías.

Pero quien camina sin esperar recompensa,

escuchando el rumor de las hojas

como quien escucha una antigua plegaria,

termina llegando,

sin saber cómo,

a sus puertas invisibles.

Allí no gobiernan los reyes,

ni las leyes de los hombres.

Gobierna el silencio.

Y en ese silencio

habitan los Guardianes.

No llevan armaduras de acero,

sino mantos tejidos

con musgo, lluvia y luz de luna.

Sus coronas están hechas

de ramas de acebo,

hojas de roble

y pequeñas estrellas

que caen durante el equinoccio.

Nadie sabe si son elfos,

espíritus,

o árboles

que aprendieron a caminar.

Solo se sabe

que llevan siglos

custodiando aquello

que el mundo olvidó.

Protegen la fuente

donde nacen los sueños.

La piedra

sobre la que descansó

el primer ciervo blanco.

La espada

que nunca fue empuñada,

porque fue forjada

para defender

y no para conquistar.

Custodian también

el Nombre Verdadero del Bosque.

Porque mientras ese nombre

permanezca en silencio,

ninguna sombra

podrá adueñarse

de sus senderos.

Una vez,

un joven viajero

preguntó al más anciano

de los Guardianes:

—¿Qué defendéis con tanto empeño?

El anciano sonrió.

Su barba parecía líquenes antiguos.

Sus ojos reflejaban

todos los otoños del mundo.

Y respondió:

—No defendemos un bosque.

Defendemos el lugar

al que regresará el corazón del hombre

cuando recuerde

que también pertenece a la naturaleza.

Después el viento levantó las hojas.

Los Guardianes desaparecieron.

Y el viajero nunca supo

si había vivido un sueño

o había despertado de él.

Desde entonces,

cada vez que un niño

se pierde entre los árboles

y vuelve diciendo

que alguien le enseñó

el camino de regreso,

los ancianos sonríen.

Porque saben

que el bosque olvidado

todavía tiene

quien lo custodie.


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