CUARTA PARTE
El tiempo no pasó de golpe.
Se fue acumulando en los gestos pequeños: en la manera de subir las escaleras, en los silencios más largos, en la necesidad de sentarse antes de terminar una frase. Tomás lo notó una mañana cualquiera, al mirarse las manos. No estaban enfermas ni temblaban. Simplemente eran otras.
Madrid también había cambiado sin anunciarlo. No como una ciudad nueva, sino como un cuerpo que envejece sin dejar de reconocerse. Las calles eran más anchas en algunos tramos, más limpias, más ordenadas. Pero el orden no traía claridad. Solo distancia.
Tomás caminaba despacio. Ya no por prudencia, sino porque el tiempo imponía su propio ritmo. A su alrededor, la ciudad parecía moverse con una prisa ajena, como si hubiera aprendido a correr sin saber hacia dónde.
En una librería vio un libro sobre la guerra. El título hablaba de “años difíciles”. Pasó las páginas con cuidado. No encontró nombres. No encontró decisiones. Todo estaba resumido en una sucesión de inevitabilidades.
Cerró el libro sin enfado. Con cansancio.
Elena lo esperaba en casa, sentada cerca de la ventana. Ya no trabajaba con papeles ni archivos. Su memoria estaba en otro sitio, más frágil y más precisa a la vez.
—Empiezan a tratarlo como historia antigua —dijo él.
—Eso es el tiempo —respondió ella—. No borra. Aleja.
Se quedaron en silencio. No era un silencio incómodo. Era un silencio compartido, hecho de todo lo que ya no necesitaba decirse.
Tomás comprendió entonces que el problema ya no era el olvido violento ni la versión correcta. Era algo más suave y más definitivo: que la memoria se volviera irrelevante.
Madrid seguía viva.
Ellos también.
Pero el tiempo había cambiado la forma de estar en la ciudad. Ya no se trataba de resistir, sino de decidir qué no dejar caer cuando las manos empezaran a soltar lastre.
Y esa decisión, supo Tomás, sería la última verdaderamente suya.
El transcurrir del tiempo de las personas y de Madrid como lo defines se me antoja un time - laps . Los personajes piensan y se mueven diferentes.
ResponderEliminarBuenas lectura de tu texto.
Sopla el viento y se cuela por las persianas.