Volví a nacer cuando perdí el dolor de tus silencios,
cuando descubrí en el placer de tus miradas lo que
siempre enmarcaban mis sueños…

"En lo Hondo"
Gustavo GP

sábado, 14 de febrero de 2026

La Herencia-5- Cansancio

 El cansancio no se manifestó como derrota.

No hubo un día concreto ni una caída visible. Llegó como llegan las cosas inevitables: mezclándose con la rutina, ocupando espacio sin pedir permiso. Tomás lo notó al despertar, cuando el cuerpo tardaba más en responder y la cabeza necesitaba silencio.

Elena lo sintió de otra manera. No en el cuerpo, sino en la atención. Cada recuerdo exigía ahora un esfuerzo consciente, como si tuviera que ser sostenido para no deslizarse hacia la indiferencia.

—No es olvido —dijo una noche—. Es desgaste.

Tomás asintió. Ambos sabían que habían pasado demasiados años midiendo palabras, decidiendo qué decir y qué callar, sosteniendo una memoria que parecía no tener ya destinatario claro.

El cansancio no los hizo renunciar.

Los volvió selectivos.

Ya no corregían cada frase. Ya no discutían cada simplificación. Elegían cuándo hablar y cuándo dejar pasar. No por cobardía, sino por economía moral.

Madrid parecía agradecerlo. La ciudad prefería la discreción a la insistencia. El silencio bien educado.

Elena comprendió entonces que el peligro final no era agotarse, sino rendirse sin notarlo. Y decidió que, aunque cansada, no iba a permitirlo.

No quedaba mucha fuerza.

Pero quedaba criterio.

Y eso, supo, aún podía marcar la diferencia.


1 comentario:

  1. Una ciudad silenciosa por imposición, aún así no permitirían que sus sueños se olvidarán.

    Amaneció algo frío, ahora los rayos del sol se ven hermosos.

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