Volví a nacer cuando perdí el dolor de tus silencios,
cuando descubrí en el placer de tus miradas lo que
siempre enmarcaban mis sueños…

"En lo Hondo"
Gustavo GP

viernes, 6 de marzo de 2026

La Sombra del Urco-6

 




Capítulo VI

El portal de los dos mundos

El aullido del norte tardó varios segundos en apagarse pero incluso cuando el sonido desapareció, el eco seguía vibrando entre los árboles como si el bosque entero recordara ese grito. Ainé tenía la piel erizada.

—Nos ha oído —susurró.

El espíritu de luz parecía cada vez más débil.

—La sombra siempre escucha… cuando la llama despierta.

Marga se levantó con rapidez.

—Tenemos que irnos de aquí.

—¿Por qué? —preguntó Bastián, mirando nervioso a su alrededor—. El monstruo está lejos.

La meiga negó con la cabeza.

—No me preocupa el Urco.

Todos la miraron.

—Me preocupa esto.

Señaló el centro del círculo.

La niebla que antes giraba lentamente ahora se movía con violencia, como agua atrapada en un remolino invisible.

Lórien dio un paso hacia atrás.

—Esto no es una invocación.

—No —dijo Marga con voz grave—.

—Es una apertura.

El aire del claro se volvió más frío. Mucho más frío.

Ainé sintió que la llama en su pecho reaccionaba otra vez.

Pero esta vez no era una sensación de calor.

Era tirón, como si algo invisible tirara de ella.

El espíritu levantó la mirada hacia el cielo cubierto.

—Durante siglos… el velo entre mundos fue fuerte.

La figura de luz comenzó a desvanecerse poco a poco.

—Pero la sombra lo ha debilitado.

Ainé se acercó un paso.

—¿Qué se abre?

El espíritu respondió con su último aliento de luz.

—El camino hacia el mundo humano.

Y desapareció.

Durante un segundo nadie habló. Entonces ocurrió, el centro del círculo de piedra negra se hundió hacia dentro como si la realidad misma se doblara. La niebla fue absorbida hacia el interior de ese vacío oscuro.

Bastián retrocedió de golpe.

—¡Eso no me gusta nada!

Una luz azulada comenzó a filtrarse desde el fondo del portal.

No era luz mágica. Era distinta. Más dura. Más fría. Más… humana.

Lórien entrecerró los ojos.

—Lo siento.

Ainé también lo sentía.

Un olor extraño, metal, humo, quizá asfalto mojado. Unos sonidos lejanos empezaron a filtrarse desde el otro lado. Un rugido grave. Un pitido. Un murmullo constante.

Ainé frunció el ceño.

—¿Qué es ese ruido?

Marga respondió en voz baja.

—El mundo de los hombres.

La abertura se ensanchó.

Y por primera vez en siglos, el bosque de Lúmbria vio algo que no pertenecía a su realidad.

Una calle iluminada. Farolas. Edificios. Coches pasando.

Era una ciudad humana… de noche.

Bastián se quedó boquiabierto.

—Por las raíces del bosque…

—¿Eso qué es?

Lórien miró el portal con tensión.

—Una grieta.

—Entre mundos.

Marga murmuró:

—Y si nosotros podemos verla…

—Ellos también podrán vernos.

Ainé dio un paso hacia el borde del portal.

Desde el otro lado llegaban voces humanas.

Risas. Pasos.

Una pareja caminaba por la acera justo frente al lugar donde la grieta tocaba su mundo.

Pero no miraban hacia el bosque.

No podían verlo.

Todavía.

La llama dentro de Ainé volvió a latir. Más fuerte que nunca. Y en ese momento ocurrió algo peor.

El portal cambió.

La luz azul se oscureció.

Como si algo enorme estuviera pasando al otro lado.

Lórien lo sintió al instante.

—No…

Marga lo miró.

—¿Qué?

El elfo apretó los dientes.

—No es solo una puerta.

Una sombra gigantesca cruzó lentamente frente al portal.

No era humana.

No era animal.

Era demasiado grande.

Demasiado deforme.

Ainé sintió que el corazón se le detenía.

Desde el otro lado del portal…

algo estaba mirando hacia Lúmbria.

Dos ojos rojos se encendieron dentro de la oscuridad.

Bastián susurró:

—Decidme… que eso no es…

La voz grave de Lórien terminó la frase.

—El Urco ha encontrado el camino.

La sombra avanzó.

El portal se agitó violentamente.

Y por primera vez en siglos…

el monstruo de las leyendas estaba a punto de cruzar entre mundos.

Ainé sintió que la llama dentro de su pecho ardía con fuerza. Y supo que la guerra entre la luz y la sombra ya no pertenecía solo a Lúmbria. Ahora también amenazaba al mundo humano.


1 comentario:

  1. Me gusta pensar que en ese otro mundo de elfos, etc se vive mejor.

    Podría ser el encuentro.

    Cae la tarde, un beso vuela libre.

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