Atocha
El 24 de enero de 1977, los disparos en la calle Atocha atravesaron el invierno.
Un comando de extrema derecha asesinó a cinco abogados laboralistas vinculados al entorno del PCE.
Clara conocía el despacho. Había acudido allí a reuniones sindicales.
El funeral fue una marea humana silenciosa. No hubo disturbios. No hubo gritos descontrolados. Solo una disciplina colectiva que sorprendió incluso a la policía.
Mateo observó la marcha desde una acera. Por primera vez, sintió que el país estaba eligiendo conscientemente no romperse.
Aquella contención fue más decisiva que cualquier discurso.
Después de una violencia extrema el pueblo se hace más consciente.
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