La Moncloa
En octubre de 1977 comenzaron las reuniones discretas en el palacio de la Moncloa. Gobierno, oposición, sindicatos.
Los llamaron Pactos de la Moncloa.
Impulsados por Adolfo Suárez, aquellos acuerdos no eran heroicos. Eran ásperos. Exigían moderación salarial, disciplina presupuestaria, reformas estructurales.
Clara asistió como asesora jurídica en una sesión preparatoria organizada por su partido. El Partido Comunista de España apoyaría los pactos.
—No es el programa que soñamos —admitió un dirigente—. Es el que evita el colapso.
En casa, Clara le explicó a Mateo los detalles técnicos. Discutieron hasta la medianoche.
—Pedís sacrificios a quienes menos tienen —dijo ella.
—Si el sistema cae, los que menos tienen perderán más —respondió él.
No levantaron la voz.
La democracia estaba enseñándoles a debatir sin destruir.
El vaivén de esos tiempos. Posiblemente ahí empezó todo.
ResponderEliminarPadre Teide se alza al cielo aún nevado.
Día hermoso, cómo los besos de los amantes.