El desgaste
En 1979, la Unión de Centro Democrático volvió a ganar las elecciones, pero sin la fuerza moral de 1977.
Las divisiones internas comenzaron a hacerse públicas. Dimisiones, luchas de poder, desconfianzas.
Adolfo Suárez aparecía cada vez más aislado.
Mateo empezó a notar un cansancio generalizado. La transición ya no era novedad; era rutina complicada.
Clara, por su parte, enfrentaba otro desgaste: la pérdida de militancia, el desencanto juvenil.
Una noche, sentados en el salón, hablaron de la posibilidad de casarse.
—No sé si es buen momento —dijo ella.
—Nunca hay buen momento en un país que cambia —respondió Mateo.
Se casaron en una ceremonia civil discreta en la primavera de 1980.
Su unión no fue épica. Fue coherente con su tiempo: moderada, reflexiva, sin estridencias.
Es la boda ideal.
ResponderEliminarCasi coincide con lo que has publicado, hoy 23 febrero: golpe de estado, hace 46 años mucho tiempo.
Sigue la calima un poco agobiante, aunque es costumbre aquí.
Pero la tranquilidad es hermosa como un amante.