La redefinición
Andrés pidió el retiro anticipado en 1983.
No por derrota.
Por coherencia.
Se instaló en un pequeño pueblo costero del norte. Caminaba cada mañana frente al mar. Leía la Constitución con la misma disciplina con la que había estudiado reglamentos militares décadas atrás.
Una tarde escribió a Mateo:
Mateo guardó la carta en un cajón que ya no temía abrir.
Y con el tiempo empezaron a llegar momentos de la vida cotidiana.
Clara comenzó a impartir clases de Derecho Constitucional.
Mateo permaneció en la administración pública, ahora bajo un gobierno socialista.
Descubrió que servir al Estado no era servir a un partido.
Discutían menos.
Escuchaban más.
En 1984 nació su hija.
La llamaron Elena.
Por elección compartida.
La democracia ya no era una promesa. Era el entorno natural en el que crecería su hija.
Y eso lo cambiaba todo.
Fue quizás como volver a empezar. La ilusión se hizo realidad.
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