La dimisión
En enero de 1981, Suárez anunció su dimisión.
El discurso fue sobrio. Habló de evitar que la democracia fuera un paréntesis en la historia de España.
Mateo lo escuchó de pie, junto al televisor.
—Ha sido el puente —murmuró.
Clara asintió.
—Y los puentes se pisan más de lo que se agradecen.
El Congreso debía investir a Leopoldo Calvo-Sotelo el 23 de febrero.
En los cuarteles, Andrés percibía algo distinto. Comentarios más abiertos. Nostalgias menos disimuladas.
El equilibrio parecía tensarse de nuevo.
Me gusta cuando defines tus letras, es una delicia.
ResponderEliminarPadre Teide está queriendo bostezar, pero seguro que no es más que eso, un bostezo